Oye, tú, afuera en el frío
Asolándote, envejeciendo.
¿Me puedes sentir?
Oye, tú, parado en los pasillos
con picazón en los pies y desvaneciendo sonrisas.
¿Me puedes sentir?
Oye, tú, no dejes que entierren la luz.
No te rindas sin luchar.
Oye, tú, por ahí andando por tu propia cuenta
Sentado desnudo al teléfono
¿Me tocarías?
Oye, tú, con el oído pegado contra la pared
esperando a llamar a alguien.
¿Me tocarías?
Oye, tú, ¿me ayudarías a cargar la roca?
Abre tu corazón, estoy yendo a casa.
Pero fue solo una fantasía.
La pared estaba muy alta,
como podrás ver.
No importa cómo lo haya intentado,
no pudo liberarse.
Y las lombrices le devoraron el cerebro.
Oye, tú, afuera en la autopista,
siempre haciendo lo que te dicen.
¿Puedes ayudarme?
Oye, tú, afuera más allá de la pared.
Rompiendo vidrios en el pasillo,
¿Puedes ayudarme?
Oye, tú, no me digas que no hay esperanza alguna.
Juntos nos mantenemos, divididos nos caemos.
Pink Floyd- Hey you
Esquizofrenia Parcial
The lunatic is in your head
jueves, 1 de diciembre de 2011
jueves, 14 de julio de 2011
Venganza tácita
Se despertaba de nuevo de las tres insuficientes horas que dormía, pues el insomnio lo iba consumiendo poco a poco psicológica y físicamente desde hace algunos años (tenía la cara pálida, profundas y marcadas ojeras y los labios quebrados). Y no es acaso desde ese momento que su ánimo es lánguido y la suerte que solía disfrutar hace diez años atrás cuando vivía el auge de su juventud ya lo había abandonado por completo. Tal vez fue por todos esos actos viles que había cometido, el sufrimiento que le causaba a sus padres con su actitud, el odio y rencor que le tenía a muchas personas, el culpable de haber dejado a su hermano en una silla de ruedas; el karma se estaba cobrando y lo estaba derrumbando, envejeciéndolo.
Santiago, caminó por las empapadas calles bajo el cielo gris que daba el aspecto de una ciudad deprimente y desesperanzada. Caminaba como si sus pies ya supieran por donde ir y con parsimonia para no resbalar porque había llovido torrencialmente. Llegó a la parada de autobús, los cobradores, a veces colgados como monos, gritaban nombres de avenidas y hacían ademanes invitándolo a pasar al vehículo desde sus puertas. Subió a la misma línea en la que siempre viaja y divisó las caras soñolientas y deprimidas de los pasajeros. Se había sentado al costado de la ventana y veía las casas de la avenida pasar rápidamente ante sus ojos mientras una violenta lluvia intentaba, en vano, empapar su cara. "¡Qué bonita flor, qué linda flor!", vociferaba un niño de rasgos indígenas y con ropa maltrecha al compás de un objeto tubular anillado que raspaba rítmicamente con una especie de peine. El trayecto duró apenas 20 minutos pero a Santiago le parecieron 2 horas.
Su ex esposa, Margaret, vivía en un pequeño apartamento con la hija que había tenido con Santiago y que tenía apenas 5 meses de vida. Vivía también con su conviviente, una chica de cabello muy cortó que siempre andaba con pantalones color caqui y un cinturón exageradamente grande, zapatos negros y una camisa que era siempre a cuadros pero de distintos colores; nunca usaba corpiño por lo que siempre pudo ver sus pezones nacientes de unos senos parecido a los de una niña entrando a la pubertad.
-Tu hija se va a espantar con eso que llevas puesto como cara. Le dijo apenas abrió la puerta.
-Yo creí que ya tenía suficiente con el daño cerebral que sufre diariamente al ver a esa aterradora criatura como figura paterna.
-¿Vas a pasar? Porque si gustas, te puedo mandar a la mierda.
Entró sin responder y mientras lo hacía recordaba la vida de novio que llevaba con Margaret. Una chica a la que la vida le había dado el don de la beldad (cabello liso, para siempre delgada y con una curva que partía desde su cintura, unos labios tentadores y ojos que muchas veces lo hipnotizaron), entregada por completo a su novio y además promiscua. ¿Qué más se podía pedir en una mujer?. La suerte te quería, Santiaguito. Se casaron luego de 8 años de relación y tuvieron una hija a la que, por los extravagantes gustos de su en-eso-esposa, fue bautizada con el nombre de Babi. Pero todo acabo cuando un día, Margaret, al despertarse después de una noche de sexo frenético, se levanta decidida y camina hacía la nevera, aún desnuda, extrae una lata de cerveza alemana, regresa a su cama mientras Santiago todavía dormía boca abajo con el torso desnudo, enciende un cigarrillo rubio y lo despierta con el vaho y olor que este producía. "Muy temprano para fumar", abrió los ojos con esfuerzo y vio a Margaret que lo miraba con desquicia y fijamente. "¿Te pasa algo, Maggi?", le preguntó. Ella se quedó con su cuerpo desnudo sentada en una silla cerca a la cama sin despegar su mirada de Santiago mientras expulsaba el humo. "¿Puedes decirme que carajos te pasa?", le volvió a preguntar impacientemente. "Soy lesbiana, me gusta Josefa y te he estado engañando con ella desde hacía 6 meses". Babi rompió el silencio que se produjo luego de la confesión de Margaret con un llanto desesperado. Luego de que Santiago tuviera las cosas en claro, cayó en una terrible depresión y el alcohol fue su única compañía antes y durante el proceso de divorcio. El juez le otorgó la custodia de Babi a su lesbiana-ex-esposa y desde entonces vive solo con un gato negro ojiverde que se encarga de cazar ratones y pericotes de su solitaria casa.
Su hija aún dormía, tenía muchos rasgos de su madre pero la sonrisa de él. Santiago sabía que Babi era su única razón por la que no se había suicidado aún. Lentamente, cogió a Babi por sus minúsculas costillas intentando sacarla de la cuna. Babi empezó a despertar lentamente sin llorar, con él nunca lloraba. Cuando logró sacarla de la cuna, la besó y la abrazó amorosamente. "Eres la única persona que me importa, me importa cada respiro que das, cada paso que aprendes a dar y, aunque la vida me esté devolviendo los golpes, prometo nunca dejarte". Le besó en la frente y jugó un buen rato con ella haciéndole cosquillas y enseñándole a pronunciar papá. Antes de meterla a su pequeña cuna, le dio un beso de despedida. Llegó al comedor y ya Josefa devoraba su desayuno que parecía especialmente hecho para un camionero. Se despidió de lejos de ambas y salió hacia la calle accidentada. Había encendido un cigarrillo y caminaba escoltado por la gente que andaba preocupada en sus propios problemas. Llegó y se sentó en la banca de un parque céntrico a pensar en Babi. Sin sollozar, empezó a correr una delgada lágrima por su mejilla derecha.
Le habían dado el derecho de ver a su hija cuando quisiera, así que lo hacía todos los días. Con frecuencia le leía un cuento y la deleitaba con música del inmortal Mozart. Una mañana, encontró una pequeña botella de whisky y colillas de cigarrillos en la habitación de Babi. Santiago enfureció y empezó a discutir violentamente con Josefa, que había admitido haber bebido y fumado en el cuarto de la bebé."¡Qué importa!, seguro será otra desgraciada como su padre", gruñía Josefa. Santiago se fue iracundo y horas más tarde, en su casa, acompañado de sus libros y mientras le daba de comer a su gato, padecería de una embolia cerebral.
16 años han pasado desde la muerte de mi padre, no puedo recordarlo demasiado porque era solo una bebé cuando lo conocí. Lo cierto es que sé que fue una persona de infinito y profundo corazón (aunque mi madre diga siempre lo contrario). La conviviente de mi madre siempre me maltrata a mí y a mi madre. Estoy tan cansada de esto que tengo muchas ganas de irme de la casa pero por ahora solo quiero asegurar mi cuarto y tirar la llave por la ventana. Hay alguien en mi cabeza y no soy yo. Quiero que Josefa deje de pertenecer a este mundo, le hizo mucho daño a mi padre. Quiero leer un libro de mi estante que heredé de mi padre y que hacía un buen tiempo le había echado el ojo. ¿Quién carajos se cree esa alimaña?. Umm, Narraciones extraordinarias escrita por Edgar Allan Poe. La cocina está oscura pero puedo ver brillar el cuchillo gracias a la blanca luz de la luna. "Estaba enfermo, mortalmente enfermo por tan larga agonía...". Qué lindo roncas, maldita puta ebria. Olvidé poner como fondo al eterno Mozart. ¡Toma!, espero que a tu espalda le guste el sabor del cuchillo. Mi brazo se mueve mecánica y violentamente. ¡Cuánta sangre!. No pienso limpiar eso, puta. ¡Esto va por quitarme a mi esposa!. ¿Papá, eres tú?. ¡Esto va por tratar a mi hija como una cochina esclava!.
Santiago, caminó por las empapadas calles bajo el cielo gris que daba el aspecto de una ciudad deprimente y desesperanzada. Caminaba como si sus pies ya supieran por donde ir y con parsimonia para no resbalar porque había llovido torrencialmente. Llegó a la parada de autobús, los cobradores, a veces colgados como monos, gritaban nombres de avenidas y hacían ademanes invitándolo a pasar al vehículo desde sus puertas. Subió a la misma línea en la que siempre viaja y divisó las caras soñolientas y deprimidas de los pasajeros. Se había sentado al costado de la ventana y veía las casas de la avenida pasar rápidamente ante sus ojos mientras una violenta lluvia intentaba, en vano, empapar su cara. "¡Qué bonita flor, qué linda flor!", vociferaba un niño de rasgos indígenas y con ropa maltrecha al compás de un objeto tubular anillado que raspaba rítmicamente con una especie de peine. El trayecto duró apenas 20 minutos pero a Santiago le parecieron 2 horas.
Su ex esposa, Margaret, vivía en un pequeño apartamento con la hija que había tenido con Santiago y que tenía apenas 5 meses de vida. Vivía también con su conviviente, una chica de cabello muy cortó que siempre andaba con pantalones color caqui y un cinturón exageradamente grande, zapatos negros y una camisa que era siempre a cuadros pero de distintos colores; nunca usaba corpiño por lo que siempre pudo ver sus pezones nacientes de unos senos parecido a los de una niña entrando a la pubertad.
-Tu hija se va a espantar con eso que llevas puesto como cara. Le dijo apenas abrió la puerta.
-Yo creí que ya tenía suficiente con el daño cerebral que sufre diariamente al ver a esa aterradora criatura como figura paterna.
-¿Vas a pasar? Porque si gustas, te puedo mandar a la mierda.


Le habían dado el derecho de ver a su hija cuando quisiera, así que lo hacía todos los días. Con frecuencia le leía un cuento y la deleitaba con música del inmortal Mozart. Una mañana, encontró una pequeña botella de whisky y colillas de cigarrillos en la habitación de Babi. Santiago enfureció y empezó a discutir violentamente con Josefa, que había admitido haber bebido y fumado en el cuarto de la bebé."¡Qué importa!, seguro será otra desgraciada como su padre", gruñía Josefa. Santiago se fue iracundo y horas más tarde, en su casa, acompañado de sus libros y mientras le daba de comer a su gato, padecería de una embolia cerebral.

domingo, 26 de junio de 2011
La pared (nuevo blog)
Queridos exquizofrénicos lectores, me complace informarles que existe un nuevo blog salido de mi mente (muy diferente a este blog, vale decir) en donde contaré crónicas y relatos de mi vida diaria. Sin decir más, porque la primera entrada explica mucho, les dejo el link del blog (denle click al gato):
jueves, 21 de abril de 2011
Un día en la vida
YO, EL PERRO

YO, EL DE LOS CUERNOS
YO, LA INSATISFECHA

YO, EL DIABLO
Saben que mi nombre, que aparece muchas veces en la Biblia es uno de los más recordados. Todo lo que se dice ahí de mí es verdad. Quiero que se sepa que al reconocerlo lo afirmo con toda modestia. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza ante nosotros, los ángeles; pero, cuando nos pidió que nos postráramos ante él, yo me negué. Le dije a Dios que Adán estaba hecho de barro y yo de fuego (como todos saben, una materia superior) y Dios me consideró soberbio. Me echó del Paraíso pero me permitió vivir hasta el día del juicio, hasta la resurrección de los muertos. El altísimo Dios y yo llegamos a un acuerdo: yo ayudo a poner a prueba a los siervos de Dios intentando tentarlos. Los justos toman la decisión correcta y no se apartan del buen camino mientras que los malvados son vencidos por la carne , pecan y son condenados rápidamente al infierno. Los pecados que hago cometer son en realidad cosas que Dios quiere que ocurran. Dios me dijo que todo aquel que caiga en pecado se iría al infierno junto conmigo a torturar su alma por toda la eternidad. Esas son cosas que ya, todos ustedes saben, no les digo otras cosas porque sé que no me creerían. Me he ganado esa fama de mentiroso, promiscuo, derrochador, pérfido y todo lo malo que puedan imaginar gracias a la Biblia. Represento la maldad pura y estoy presente cada vez que alguien piensa pecar o mencionan mi nombre (quién sabe, tal vez ahora estoy a tu lado mientras lees esto), cada vez que mientes, en ese mentalidad sucia que tiene un joven al masturbarse, en esa oportunidad del delincuente en robar a una anciana . Hace poco entré a la conciencia de una mujer para cometer adulterio y a la de su joven amante a cometer infidelidad; ya tienen aguardadas dos vacantes seguras para entrar a mi reino. Siempre me presento y despido de forma amigable. Que tengan una muy buena vida como siervos de Dios, no olviden siempre creer en Él y no pecar porque no me gusta trabajar para nada.
YO, EL PECADOR

Me siento terriblemente mal, me siento asqueroso por dentro, no me reconozco, siento vergüenza hacía mi mismo mientras camino por el malecón y huelo el pescado, las plantas marinas, y las conchas limpísimas. Ahora camino sobre un puente, debajo pasan carros pero no muchos. El día está anaranjado y espero que tanto mi madre, mi hermana, mi novia y, mi padre si es que ya se enteró de esto, me perdonen por esto. Mamá, sé que te irá muy bien sola y dale una buena educación a mi hermana. Por favor, si encuentras a mi padre, perdónalo, no le guardes más rencores. Sé que serán más felices sin mí. Por favor, hagan leer esta carta a mi novia porque quiero que sepa que no he conocido mejor persona que ella en mi vida y que era mi complemento para poder vivir, que me perdone por haber roto mi promesa de amor eterno. Que me perdone, también,la persona que vio mi horrible cadaver colgado en mi habitación. Adiós, los quiero, los quiero.
viernes, 4 de marzo de 2011
Veintiséis
<<You are the girl that I've been dreaming of ever since I was a little girl>>
-¿Quieres ir a la playa? Hace tiempo que no voy a una- Me preguntó mientras caminábamos sostenidos de la mano por la Avenida Benavides.
-Claro, no voy hace tiempo- le dije con una grata sonrisa.
Mientras caminábamos ella contaba una anécdota graciosa acerca de su madre y el automóvil que pensaba comprar. También nos burlábamos de las transeúntes y (entre los dos) veíamos a las chicas con ropa muy pequeña y ajustada y el buen bronceado que tenían. Llegamos al malecón, todavía estaba el radiante sol pero podíamos divisar, desde donde estábamos, las rayas que formaban las olas una tras otra.
-Sí, y el mar es inmenso.
-Le tengo fobia a la espuma del mar
-¿Por qué, pequeña?
- Porque según un mito griego, la espuma es el semen de Zeus.
-Jajajá, ¿por eso tienes miedo?-Shi
Nos besamos con cariño, la veía muy especial ese día. Nos dejamos de besar y ella pronunció:
-¿Quieres tirar?Subimos a un micro que nos llevó hasta la avenida Arequipa, entramos a un hotel al que no habíamos ido antes. La habitación que nos dieron era espaciosa como la cama, el armario olía a humedad,el baño estaba limpio y había una televisión que colgaba de un rincón en el techo. Ella encendió el televisor y, mientras hacía un zapping, sintonizó-sin querer- un canal pornográfico.
-¡Este es el hotel!- exclamó-Jajajá, eso significa que vendremos más seguido.
-Siempre que haga falta.
Empezamos a besarnos lentamente hasta que alcanzamos la pasión y empezamos a desvestirnos. Tenía los senos duros cuando empezé a tocarlos por debajo de su blusa. Nos echamos en la cama y, en cuestión de segundos, ya estábamos completamente desnudos. Ahora los moviemientos eran circulares en mi pelvis. Sus jadeos a causa de la penetración me provocaba nunca parar. La habitación ahora olía a sexo, pero ella no se veía bien, como si no le hubiera gustado.
- No, no es eso- dijo mientras miraba al televisor encendido.
-¿Qué pasa?
-Nada importante.
Cogí el control remoto, apagué el televisor y mirandóme a los ojos dijo:
-Me gusta Anita.
Hubo un largo silencio, echados en la cama, estaba mirando el techo pensando en como no pude darme cuenta de eso e ignorarlo. Como no pude darme cuenta de su comportamiento al venir hacía este hotel: sumiso, mirando hacía las calles que pasaban rápido a través de la ventana del micro, sin ganas de hablar, las muchas veces que me hablaba de ella. Di un notorio suspiro y dije:
-No podemos seguir siendo enamorados si te gusta otra persona
-Lo sé
Hubo otro silencio de aproximadamente cinco minutos, se me había hecho un nudo en la garganta, me era incapaz pronunciar palabras de mi boca: me dolía el corazón.
-Deberíamos darnos un tiempo.-dijo tranquilamenteNo dije nada.
-Si lloras me vas a hacer llorar a mí también-dijo quebrando ligeramente la voz
-Pero no lo entiendo, ¿cómo te puede gustar un niña de 14 años?
-No me gusta como para estar con ella, solo me la quiero agarrar.
-¡¿Qué?!
-¿Nunca te ha pasado eso? Tener ganas de besar a alguien pero saber que nunca vas a estar con ella. Yo no pienso estar con ella: es una niña muy estúpida. Nada más dame dos semanas para hacerlo y se me pasará esta obsesión.
- ¡No!. Lo que haces está mal, tanto a mí como a ella. No puedo creerlo, pensé que me querías.
-¡Yo lo hago!- dijo desesperada y con tristeza.
-Pues no hubieras pensado en ella mientras hacíamos el amor.
Ella empezó a llorar, como si aquellas palabras le hubieran dolido en el alma.
-No quiero terminar contigo, yo te quiero...por favor entiéndeme.
-Lo único que tienes que entender tú es saber que esto se terminó. No tienes de qué preocuparte, pues, no le contaré a nadie nada de esto.
Se sentó en la cama con ambas manos en la cara a llorar triste y desconsoladamente. La agarré de la cara y muy cerca le dije:
-Solo prométeme que no me olvidarás.
Ella asintió con la cabeza, tenía los ojos rojos por las lágrimas que brotaban sin detenerse, y besé su frente con ternura.
Al salir del hotel, me dirigí hacía un teléfono público. Tenía ganas de ir al bar: "Sargento Pimienta" con un inseparable amigo que conozco desde la primaria. Quedamos en encontrarnos en unas horas en el parque Kennedy. El encuentro se realizó, seguía como lo había visto un par de meses: alto, delgado, trigueño y de un humor peculiar.
-¿Tienes para el taxi?-me preguntó
-No tengo ni un centavo, hermano. Es más, tú vas a tener que invitarme el trago esta noche.
-Jajajá. No seas pendejo, pues. Está bien, lo haré pero solo porque tú también lo harás algún día.
-Claro que sí, tío.

-¿Tienes coca, huevón?- me preguntó insolentemente.
-Sí-le mentí.
-Te la chupo si me das un poco.
Acto seguido, me bajé el cierre del pantalón y me saqué el falo que estaba gordo producto del baile que me había hecho esta zorra. Me la chupó por unos 10 minutos.
-Ya, ahora dame la coca.
-No tengo.-¿Cómo que no tienes, chibolo concha de tu madre?
-¡Cállate, puta de mierda!.
La golpeé ahí en el baño, con mucha fuerza, llegó a salirle mucha sangre. Me entraron muchas ganas de metérsela, cuándo le bajé el pantalón noté que tenía un falo erecto.-Cabro hijo de la gran puta. Le pateé la cara y salí del baño.
Al llegar a mi casa, a la maña siguiente, dormí hasta que me despertó la empleada, diciéndome que me llamaban, que le había dicho que estaba durmiendo pero la persona insistía y decía que era urgente. Sonó una dulce voz por el teléfono pero que no pude disfrutar mucho por la resaca que tenía.
-Hola, Carlo, soy yo, Mariale.
-Ah, hola, Mariale.
-Mira, quería llamarte para pedirte disculpas por lo de ayer, no he podido dormir pensando en ti, soy una idiota, no quiero perder a alguien como tú. Por favor, perdóname.
-Vaya... nunca pensé que una chica con un orgullo como el tuyo vaya a decirme eso, Mariale.
-¿Me perdonas?
-¿Estás en tu casa?
-Sí
-¿Sola?
-Sí..¿por qué?
-Espérame vestida con tu antiguo uniforme de colegio, estaré allí en quince minutos.
domingo, 20 de febrero de 2011
Carta de suicidio (Kurt Cobain)
Hoy es el cumpleaños número 44 de Kurt Cobain: icono del rock de la década de los 90. Lo más interesante de este personaje es la manera en la que expresó su esquizofrenia a través de su música. Canciones como: "All apologies", "Heart shaped box" y "Something in the way"; son algunas de sus canciones en la que demuestra su manera de ver la vida, como si se tratara de que nos preste sus ojos por un momento. A continuación, les presento la carta suicida en la que, el susodicho músico expresa sus más recónditos sentimientos hacia la raza humana:
"Para Boddah:


Paz, amor y comprensión.
Kurt Cobain
Frances y Courtney, estaré en vuestro altar.
Por favor Courtney, sigue adelante, por Frances, por su vida que será mucho más feliz sin mí. Los quiero. ¡Los quiero!"
Mi canción-cover favorita:
jueves, 3 de febrero de 2011
Solo porque lo sientas, no significa que esté ahí
Positivo-dijo en voz muy baja, para ella misma, al mismo tiempo que miraba el test de embarazo en el baño. <<¿Qué voy a hacer ahora?>>. ¿En realidad había valido la pena, Amalia? Ni siquiera te gustó cuando Carlos te hizo el amor, más bien, te dolió y el hedor a cerveza que salía de su boca te provocaba nauseas. <<Tengo que llamarlo, tiene que saberlo>>. Lo ibas a llamar, Amalia, porque te prometió el día que te propuso hacer el amor en una fiesta ( y le dijiste que se protegiera), que si te dejaba embarazada no te abandonaría como los demás hijos de puta. Cogió el teléfono celular, marcó el número; empezó a timbrar.

- ¿No piensas contestar?- Le preguntó
-No, no me importa
Ella recogió el celular que vibraba inquietamente en el velador junto a la cama.
-Una tal Amalia te está llamando.
-Es mi hermana, seguro me llama por tonterías.
-Mejor contéstale, ya es la tercera vez que te llama.
-Está bien, está bien. Dame eso.
-¡Aló!-Contestó enojado.
-Hola, Carlos, perdona si te interrumpo en clase;pero ha pasado algo.
-Sí, en verdad estoy bastante ocupado. ¿Qué es tan importante?
-Es mejor que nos veamos, Carlos.
-¿Ahora?
-Sí, es muy importante.
-Pero estoy en medio de algo muy importante.
-Te aseguro que lo que te voy a decir es más importante. Te espero en mi casa en media hora.
Te despediste sin despedir ni afirmar, y dirigiéndote a tu amante, dijiste:
-Tengo que irme.
-¿Qué pasó?
-Problemas familiares
-Pero, no importa, luego vas.
-Vístete antes de que tu papá nos vea.
Estabas ansiosa, Amalia.<<¿Cómo lo va a tomar cuando se lo diga?>> . Él prometió estar a mi lado pase lo que pase porque me ama: me lo dijo. Me ama, me protege y sé que no me abandonará. Suena el timbre.
-Hola, Carlos- Lo saludaste con temor.
Él, con una cara casi iracunda te dijo:
-¿Qué pasó?,¿Qué es tan urgente?
-Carlos, yo-pausaste unos segundos porque te morías de miedo- estoy en cinta.
-¡¿Qué?! ¿Cómo estás tan segura de eso?-dijo gritando.
-Tengo una semana de retraso y hoy me hecho el test de embarazo.
-Tonterías,¡No puedes tener un hijo!, ¡No!, ¡No puede ser mío!, ¡Tienes que abortar!-Gritó iracundo.
-¡¿Estás demente?! ¡Arriesgaría mi vida!.
-Si tienes un hijo, arruinarás mi vida.
-Lo criaremos entre los dos, como me lo prometiste. Porque nos amamos.
-¡Huevadas!, yo no pienso criar a ningún hijo. ¡Ya verás tú lo que haces con él, no me importa!
Te pusiste a llorar desesperadamente, Amalita.
-¡¿Cómo puedes decir eso?, dijiste que me amabas!.
-Ya me voy, tengo que irme. No sé adónde pero desapareceré.
Lo agarraste del brazo, aferrándote a él, sollozando, con todas tus fuerzas para que no te deje. Lo amabas, Amalia, era el hombre de tu vida.
-¡Suéltame!, ¡Suéltame ahora!- dijo soltando su brazo de el tuyo con fuerza- tú y yo ya no somos nada, Amalia. ¡Adios!

Tu hijo, Orhan, nació en una maternidad donde había miles de madres solteras como tú. Lo tenías entre tus brazos, dormido. Era igual a su, probablemente difunto, padre. Una chica con la que te habías hecho amiga en la maternidad te había ofrecido un trabajo como ama de casa y le agradeciste mil veces porque, además, podías vivir en ese lugar con Orhan.
Te despidieron después de tres años, porque la familia se fue a la quiebra. Estuviste en la calle una vez más Amalia con tu hijo Orhan, que era un niño que empezaba a sentir al mundo y a la vil gente que habitaba en él. Era de noche en esa calle de la ciudad, llovía y, como todas las noches, te gustaba abrazarte y llorar con él en ese colchón que no se alejaba de ser un escombro.
-No llores mami, que se te va a partir el corazón.- Te dijo con voz quebrada
-¿Cuál es tu mayor deseo, hijo?
-Tener un hermanito con quien jugar.
-¿Y no quisieras un padre?
-No,mami, porque cuando yo crezca me casaré contigo.
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